Establecimiento Agrícola “Le Lareinty Sa, Gaigneron” Le Lamentin – Martinica (FR)

Nos encontramos a 14° 40′ al norte de la línea del Ecuador y a 61° oeste del Meridiano de Greenwich en el archipiélago del Caribe, para precisar mejor nos hallamos en las Antillas Menores, en donde a este nos baña el Océano Atlántico y a oeste el Mar Caribe.
Para ser más precisos nos encontramos en el centro de la isla Martinica en su ciudad más grande (6232 km²) llamada “Le Lamentin” cuyo origen se remonta en el siglo XVII y que debe su nombre a los manatíes (en francés Lamentín) mamíferos acuáticos que habitaban antiguamente sus costas.
Le Lamentin es importante porque allí se encuentra el aeropuerto internacional, y además es el centro económico de la isla.

Hoy hablaremos con el Sr. Gilles Monchicourt, director técnico del establecimiento Agrícola “Le Lareinty Sa, Gaigneron,” que se encuentra emplazado en Le Lamentin y que se extiende sobre una superficie de
400 ha de plátanos
580 ha de caña de azúcar
15 ha de cultivo de forraje
5 ha de árboles frutales.

El Sr. Gilles Monchicourt nos cuenta que conoció las máquinas de Martignani a través de la prensa y de internet, y que en la empresa poseen un nebulizador neumático de grandes dimensiones modelo “Martignani B819 Master” con una Toma de Fuerza (http://www.martignani.com/it/nebulizzatori-portati-phantom-b-819-quotmasterquot-presa-di-forza-pdf.asp ) con equipamiento con un cánon elevado para poder tratar las extensas plantaciones de plátano, y que fue adquirido el 20 de julio de 2010.

El nebulizador neumático “Martignani B819 Master” es utilizado sobretodo para controlar la fitopatía, la Sigatoka Negra (provocada por el hongo Mycospharella fijensis) que es muy agresiva para las plantaciones de plátano, distribuyendo hasta 50 m de producto por cada pasada, una mezcla de fungicidas y de aceites emulsionantes con solo 50/60 litros/hectárea, y sobretodo para tratar todas aquellas zonas en donde dicho tratamiento pero con avión ha sido prohibido por motivos de impacto medioambiental.

La verdad es que ya nos estábamos imaginando tumbados sobre una playa del Caribe hablando tranquilamente con el Sr. Monchicourt, pero el diálogo finaliza y volvemos a la realidad, a hacer nuestras cosas bajo a una temperatura de 41 grados cargados de humedad de este verano “Euro Africano”.